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La otra noche estuve cenando en este conocido restaurante de Badajoz. Estoy seguro que este puede ser uno de los que más opiniones opuestas tengan, unos pensarán que es excelente, otros que es muy caro, otros que merece la pena y algunos que no, pero os puedo asegurar que yo he estado varias veces y siempre he salido muy contento.
El restaurante tiene dos salas, su capacidad no es muy grande, por lo que conviene reservar prevamente, con una decoración sobria a la par que elegante. El servicio es muy bueno, aunque al haber poca gente (fue un día de diariao) es más fácil esmerarse.
A continuación paso a explicaros qué comimos:
- Ración de jamón. No tiene mucho que comentar, si pertenence a nuestra denominación de origen Dehesa de Extremadura, es un éxito seguro.
- Ensalada de colas de langostas y gambas. La cola de langosta algo escasa y la ensalada con mucha variedad de "hierbas", pero tampoco tiene mucho más que comentar.
- Manitas de cerdo rellenas de boletus y foie. ¡¡¡Espectacular!!!, se presentan deshuesadas y cortadas en rodajas, con su salsa. Se deshacen en la boca, casi hay que comérselas con cuchara de lo blanditas y gelatinosas que están. Si os gusta las manitas, vais a disfrutar este plato; pero ojo con la textura, puede no gustar.
- Solomilllo de retinto con foié. Bueno y gustoso, con un buen trozo de foié.
- Salmonetes con risotto de boletus y vieira. Otro plato espectacular, sobre todo en lo que al risotto se refiere. El plato fueron tres lomos de salmonetes, sin espinas y pasados por la plancha, junto con el risotto y una vieira sin concha. Curioso el contraste de sabor del salmonete con el risotto, aunque con lo que me gustó el arroz, no me hubiera importado que no hubiesen puesto el salmonete.
Al llegar pedimos unas copas de vino blanco Viña Puebla Chardonnay, que no lo había probado nunca y me gustó mucho, os recomiendo que lo probeis. Para comer pedimos un Crianza de Ribera (disculpad que no recuerde el nombre) que estaba muy bueno también. No se pidiernon postres y para hacer sobremesa, nos pusieron un bandejita con unos bombones, garrapiñadas y tejas (dulce).
El precio para cuatro personas fue de 170,00€, no es un precio descabellado para lo bien que comimos, (hay que tener en cuenta que sólo el vino fueron unos 30€); parte de los comensales venían de Madrid y comentaron que allí esa cena sería mucho más cara. Una persona de clase media no puede ir todos los días a comer a este restaurante, pero alguna vez viene bien para darse un homenaje.
MUY RECOMENDABLE